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Julio Serrano, humorista gráfico que trabaja en El Jueves, ha vuelto a ser denunciado por un especial «Gilipollas del Año 2024«, en el que incluían a Polonia Castellanos, lideresa de la empresa católico-capitalista Abogados Cristianos.

Ya había sido denunciado anteriormente por un librito llamado «El Niño Jesús no odia a los mariquitas«, publicado por la editorial Fandogamia; y hace un par de años ya lo denunciaron por un librito parecido que se llamaba «Ser fascista está mal«.

Así que nada, otra vez a las andadas. Y por supuesto, desde En Franca Decadencia le damos todo nuestro apoyo y lo hemos invitado para que nos cuente cómo ha podido suceder algo así, si estamos en una democracia parlamentaria y en pleno siglo XXI y todas esas cosas manidas que nos hacen pensar que vivimos en una jauja irreal, que confronta un día sí y otro también, con la cruda realidad del juego sucio, el fundamentalismo religioso, la manipulación de la opinión pública y las cloacas del Estado (o el Estado de las cloacas, cada uno que elija).

Esperamos que esto acabe en un nuevo fracaso jurídico de Abogados Cristianos. Aunque nosotros entendemos que la lucha de Abogados Cristianos no es legalista ni jurídica: es política; utilizan los medios jurídicos para librar una batalla política, cultural y religiosa. Ellos, los fundamentalista catolico-capitalistas, quieren decirnos a todos los demás de qué se puede hablar y de qué no. Esa es su cruzada de chichinabo.

Aquí enlaces de interés:

Cómprate el libro, anda: https://fandogamia.com/linea-infinite/983-ser-fascista-esta-mal-glamurous-edition.html

 
 
 

Bueno, por otro lado, tenemos que celebrar que los compañeros de Radio Almaina, de Granada, han ganado el juicio contra la Junta de Andalucía, que pretendía quitarles el derecho a la emisión en FM, después de más de 10 años de emisión y probado trabajo comunitario y cultural; a pesar de que se acogieron a la oferta de regulación de medios con todos los papeles en regla y cumpliendo sobradamente todos los requisitos que la propia Junta requería. Es la trampa de la administración, que quiere dominarlo todo y quiere prohibir toda expresión o comunicación pública o privada, que no pase por el aro del mercado: solo las empresas nacidas para y por el lucro tienen derecho a alzar la voz, a difundir mensajes; todo lo demás es disidencia y debe ser sometido. Sí, amiguitos, así es la democracia que nos dimos entre todos.

Aquí la entrevista donde ellos mismos explican el caso:

Dos intelectuales ejerciendo la intelectualidad en fin de semana
Dos imbéciles ejerciendo la imbecilidad en fin de semana
Cosas que pueden estar prohibidas en el reino de la libertad